jueves, 14 de enero de 2010

A María Volonté

I
Duele ver a María, duele como los ojos que se llenan de sol y quedan ciegos ante la luz, acostumbrados a vagar por la mediocre oscuridad, duelen de pura belleza.
Duele ver a María, verla ajena, duele no ser María.
Duele María en el escenario, duele la cruel bondad de su contradicción, duele que sea natural el estudiado movimiento de su seducción.
Duele ver a María tanto como duele oírla, duele oírla cantar hasta por su brazo, mientras desgarra el aire con los huesos de sus manos, y lo cura con su voz.

II
¿Se engaña la vista ó es cierto que sus hombros son el blanco y negro del color?
Porque en ellos las luces y las sombras se recortan furiosas.
¿Se engaña el oído ó es cierto que en notas se torna el tórax ó en tórax se tornan notas?
Porque ese canto no es más que ella misma, que es también la música.
¿Se engaña el olfato ó es cierto que ahí están los jazmines en su pelo, que no es sino las mismas rosas?
Porque qué sino un jardín, puede albergar pensamientos.
¿Se engaña el tacto ó es cirto que cuando cantando un tango cierra el puño, en él no cabe ni el vacío?
Porque ni el aire se atreve.
¿Se engaña el gusto ó es cierto que están salados mis labios?
Porque reconocen en un instante el nombre indecible de los cinco sentídos en una sola sensación.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Lorenzo

Pavoroso
Privilegio
Pensar
Que pudieras necesitarme
Y que no pudiera estar.

Porque tu risa resuena y golpea las paredes de mi alma
y las derrumba y las desarma
y es tu misma risita la que las levanta
y las pinta con crayones y palotes y algo más.

Porque tus manos son tibias y se amoldan a mi cara
y me queman y me abrazan
y me curan con caricias, pegoteadas,
regordetas, siempre abiertas para dar.

Pavoroso
Privilegio
Pensar
Que pudieras necesitarme
Y que no pudiera estar.

Porque tus ojos se clavan y pinchan a mis palabras
Y tus cejas son dos arcos que disparan
Las flechas de tus miradas, encantadas
Intrigadas, curioseando y algo más.

Porque tu vida es mi vida y yo sin ella no existía,
No era, era nada, aunque yo no lo sabía,
Sentía que algo latía, juntito a mi corazón
¿Quién a quién le dio la vida? Eso me pregunto yo.

Pavoroso
Privilegio
Pensar
Que pudieras necesitarme
Y que no pudiera estar.

lunes, 29 de junio de 2009


Soy la que articula el pensamiento

que no te pienso; contar, ni aún con palabras.

Hay ciertos pensamientos para los que no existen palabras,

yo hago palabras que no existen para ellos,

y siguen sin existir.

Hago gestos y muecas para decirte

y mi cara deja de existir.

Hago abrazos para explicarte

y mis brazos se encuentran de vuelta en mi espalda

y no estás.

Canto para demostrarte lo que siento

y de mi boca sale un trapo,

un zapato y después.

Hago un baile, algo ridículo, ritual.

Grito y mi voz es minúscula

y mi vergüenza mayúsucula

Hago un poema, lo termino

y todavía no sé

qué te quiero decir.

Para Gino, a quién hubiera querido conocer...

Gastadas las suelas de tanto volar
los cordones de tu alma se desataron,
seis dulces huellas tu vida escoltaron
seis tristes ojos te miran zarpar.

Insostenible horma detiene tu andar
de este mundo verde tus pasos pasaron,
en cuanto en tu alma el talento notaron
te llaman, tu arte quieren contemplar.

No hay quién a las puertas no esté ya asomado,
para que le rindan celestes honores
Miguel los ejércitos ha organizado.

Ofrece su rostro Quien todo ha creado,
le tiende blanquísima mano la Madre
y el Niño sonríe al zapatero alado.

jueves, 25 de junio de 2009

Dichoso Júpiter


Soy como la Tierra

sólo tengo una Luna.

Trato inútilmente de salir de mi órbita

alcanzarla, abrazarla

pero no llego

me quemo

la muerte amarilla

la llama

la sostengo cuanto puedo

pero no llego

no a acunarla.

Miro de lejos estas vidas, que fueron vidas mías

y están tan lejanas que me son ajenas

y algo que resuena me lleva a mirarlas

y tengo que dejarlas rápido

antes que la llave gire y otra vez se abra

la puerta que estaba cerrada.

Una luz leve entra

por debajo de las puertas

pero no ilumina, esa luz no ilumina

sólo resalta las sombras

me dice que al final, mi vida no es mía

que me la quitan, me la van quitando

cada vez que me dejan

nunca me llevo algo

siempre se llevan de mí.

jueves, 18 de junio de 2009


Sé quien soy, pero hay demasiadas cosas que no recuerdo de mi vida. Días y días que están ya, y para siempre en la oscuridad, extinguidos. Cuántas cosas que dije y ahora no son más que mutismo, y tantas otras que vi y son sólo ceguera. Música que nunca más voy a escuchar y letras que no voy a memorizar.

¿Cuántas palomas escuché cantar entre los pinos, en las mañanas húmedas de mar? Aún no son suficientes para aprender su canto, apenas logro reproducirlo en mi cabeza y se pierde completamente antes de llegar a mis labios (la vida no alcanza). Lo mismo que me pasa con tu cara. Esa cara que me es tan familiar como la mía misma y sin embargo, no logro dibujarte si no te tengo en frente.



Ando siempre asomándome tras de mí, espiando a ver que pasa, asustándome de mí misma cuando atisbo un poco más de lo que quisiera mostrar, o ver, o ver qué pasa al mostrar.


Siempre quise ser "Gorda", pero no logré no ser "Negra" o a lo sumo "Negrita", pero siendo siempre "Ate". ¿Si no puedo siquiera hacerme llamar como quisiera, cómo espero poder ser quién quisiera? ¡QUE COSA TAN ESTUPIDA!



Vi pasar caminando por la calle a la que debí ser. Quise anotar rápido cómo era, para no olvidarme y poder ser como corresponde. Entonces busque desesperada una hojita y una lapicera en el caos de mi cartera y me puse a escribir apurada, mientras corría para llegar a tiempo. Un auto casi me pisa.

Ella tenía un tatuaje en el empeine. Iba por la peatonal con sus auriculares, cantando a voz en cuello una rumbita flamenca que yo sabía. Ella sabía que todos la miraban y le encantaba. Con su ropa semi formal y su pelo colorado.

Ella camina y canta

Yo camino y escribo

en algún lugar del tiempo algo pasó

no soy ella-yo

pero creo que igual soy linda!